Autoficción #1 Julio

 

Este podría ser un martes cualquiera. Y Dios es testigo de que desearía con toda mi alma que así fuera. He sido la primera en llegar a la oficina, y sabiendo que iba a estar sola y sin supervisión alguna me he traído mi diario. Lo escribo a mano y en ucraniano, haciéndome la interesante digo que es por practicar el idioma y la escritura en cirílico. Mentira cochina. La verdad es que no me gustaría que alguien se enterara de su contenido. He ficcionado un ser bueno a mi imagen y semejanza y tengo fe en que llegará un día en el que se producirá la simbiosis entre mi interior y ese exterior creado.

Pero sabía que no iba a escribir en el diario, no quería mancillarlo con estas reflexiones. Tengo pensamientos que me pesan y que necesito sacar de mi cabeza para poder dormir en paz. O al menos dormir.

WOIS7508¿Te acuerdas de aquella tarde? Tumbados en una hamaca me preguntaste si para mi eras una aventura. De ninguna manera. Fue más bien mi forma de querer. Porque te quise, claro que te quise. A mi manera: exagerada, pasional, desenfrenada y loca. Me entregué en mi totalidad y locura y disfruté cada segundo de aquella época- podía llegar tan lejos como quisiera y por si no te has dado cuenta- mi forma de querer no conoce límites.

Es un querer particular. Quizás asuste. Pero no conozco otro. Viste lo más auténtico de mi, lo más carnal y transparente. No pensé ni en el futuro ni en las consecuencias y me empapé de cada instante de aquella vivencia, de aquella aventura, sí, ha sido lo más aventurero que hice nunca. Pero mi querer es un querer particular. Es retroactivo. Empático. Recibirás lo que proyectas. No sé si me fastidia más el hecho de que te has vuelto distante o el que las realidades con las que fantaseaba se han vuelto agridulces.

Podría, desde mi ser femenino, dedicarme a buscar explicaciones a tu comportamiento. Justificarlo. Pero desde mi ser masculino la única justificación que se me ocurre es que tú también eres un aventurero. Y quizás no estés acostumbrado a no ser tú el que lleve el itinerario de la aventura.

Quiero que sepas que te quise. Apasionadamente, sin restricciones ni etiquetas. Hubo un instante en el que quise una vida contigo. Y en ese preciso instante, desde la empatía, el camino se fue dashaciendo y ahora me queda un recuerdo precioso de ti y de los momentos que pasamos juntos. Tu paso por mi vida ha sido breve, pero has dejado una huella más profunda que muchas personas que han permanecido en ella por temporadas más largas.

No sé si quiero volver a verte, creo que será enturbiar recuerdos tan ligeros y limpios que parecen pintados con acuarelas. Tengo curiosidad, claro que la tengo. Y a pesar de que lo niege, me gusta seguir fantaseando sobre que me envías flores a la oficina o que vienes a Barcelona a verme. Pero ningún verano es un verano de verdad sin un romance. Por eso existen los amores de verano- no los hay ni otoñales ni de invierno. La pasión se enfría con el paso estacional, asemejándose la temperatura de la sangre a la del ambiente.

Quizás me resistí a escibir estas líneas en el diario por no pensarlos en mi idioma materno, por no interiorizarlos y no crearme falsas ilusiones. Quiero pensar en ti como en un bonito recuerdo. Porque tu recuerdo es tan frágil que resulta muy fácil quebrarlo. Una dosis de realidad, siendo nuestras realidades tan intensas, podría destruirla.

Y Dios es testigo de que desearía con toda mi alma que así fuera. El caso es que no soy creyente y, al parecer, no tengo alma.

Везель

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