La importancia de un traductor: reseña de “Palabras vivas, palabras muertas” de Nora Gal

img_20161101_131127

Los lectores somos exigentes. Cuánto más leemos, más pulido queda nuestro criterio. Es el autor quién responde ante los lectores por la forma y el contenido de su obra. Una obra traducida es responsabilidad del traductor. La historia más bella y sentida se marchitará en manos de un traductor inepto. “Traducir significa comprender, explicar, destapar, encontrar las palabras más fieles y genuinas. A veces suceden casos muy complicados, cuando la integridad de una obra depende del traductor, de su personalidad, de su inteligencia y sensibilidad. Es entonces cuando aflora una creación artística que emociona, como si de la revelación más íntima se tratara. Es imposible crear con unas manos estériles y vagas, ni descubrir con un corazón sordo e indiferente.”, afirma Nora Gal, la autora de Palabras vivas, palabras muertas.

Nora Gal (1912-1991) fue una reconocida traductora del inglés y francés al ruso, crítica literaria, teórica de la traducción. Gracias a ella los lectores rusos han conocido a El principito de Antoine de Saint-Exupéry, El extranjero de Albert Camus y Matar un ruiseñor de Harper Lee, entre otras joyas de la literatura mundial. Ha trabajado con tres idiomas, épocas y contextos diferentes, así como con géneros literarios desde el realismo hasta la ciencia ficción. Con 60 años de edad publicó Palabras vivas, palabras muertas (en ruso «Слово живое и мёртвое») en la que relata su experiencia como traductora, redactora y lectora. Esta popular obra cuenta con tres reediciones en vida de la autora (de los años 1975, 1979, 1987) y al menos siete tras su muerte.

Desde la resignación a que las valiosas enseñanzas de Nora Gal y su legado queden restringidos por las fronteras del idioma me gustaría presentar a esta eminencia rusa a los hispanohablantes. El presente volumen contiene una serie de reflexiones sobre el arte de la traducción ejemplificadas en abundancia. Queridos lectores, aquellos de ustedes que tienen la suerte de leer a Tolstói en original y os interesa la comunicación, Palabras vivas, palabras muertas será todo un descubrimiento. Lejos de una densa y pedante teoría de la traducción, Nora Gal expone los maravillosos matices del habla. Confieso que tras una lectura en la que los instantes de risa sucedían los de reflexión, resulta difícil no cuidar la forma de expresarse.

¿Cómo hablamos? ¿Siempre encontramos las palabras adecuadas para transmitir lo que sentimos? El alma humana rebosa de emociones, y con frecuencia nos resulta complicado encontrar las palabras adecuadas para expresar una idea: cambiamos las conocidas locuciones por aquellas de más impacto. Las palabras se quedan obsoletas. Inventamos otras. Las prestamos de otros idiomas, las mutilamos y las tergiversamos. “¡Son efectos de la globalización!”, dirán algunos. Y tendrán toda la razón. Sin embargo, es deshonesto justificar la pobreza del propio vocabulario con una realidad tan complicada como lo es la difusión mundial de modos y tendencias que fomenta la uniformidad de gustos y costumbres, es decir, con la globalización.

Nora Gal defiende la riqueza del vocabulario. Expone que ya desde la primera mitad del siglo XVII se ha intentado construir una lengua artificial común, y el único constructo que ha conseguido echar raíces en la comunicación mundial ha sido el esperanto. Una lengua artificial no puede competir con la riqueza de una lengua que ha sido desarrollada por una nación con costumbres transmitidas durante generaciones, una lengua que ha evolucionado durante muchos miles de años. Una lengua nacional encierra valores e historia de un pueblo que merecen ser parte de nuestro presente. Ante el temor de parecer incultos nos aventuramos en la búsqueda de expresiones vacías de significado que dan lugar a frases ambiguas. La riqueza del lenguaje consiste en utilizar palabras concretas, paradójicamente sencillas, y abstenerse de aquellas pomposas, abstractas y rebuscadas.

Enemiga de las tendencias de la escuela formalista, ejemplifica las ventajas de una traducción literaria. Gal defiende el estilo libre de traducción a favor de que la obra traducida no tenga aspecto de tal, sino que el lector tenga la sensación de leer a un Saint-Exupéry que ha escrito directamente en ruso. El oficio de traductor conlleva una gran responsabilidad, ya que un texto mal traducido puede causar una impresión equivocada sobre el mensaje del autor, sobre algún personaje o la obra en su totalidad. “El traductor debe visualizar el cuadro que va a pintar”, dice la autora. Una imagen bella y armónica se compone de múltiples detalles y matices que no se deben descuidar.

mzfenwbcwia5x
Iván Káshkin

Nora Gal nos recuerda que la traducción es un arte, en el que el orden sí altera el producto. En Palabras vivas, palabras muertas dedica una parte a homenajear a los traductores pertenecientes a la escuela de Iván Kashkin, fundada a principios de 1930. Gracias a su labor Hemingway, Joyce y Bernard Shaw entre muchos otros cautivaron millones de corazones rusos. Hablamos de los mismos lectores que se han nutrido de las palabras de Púshkin, Tolstói y Dostoyévski, lectores exigentes y cultos.

Sin lugar a duda, en el siglo XXI la traducción, así como la comunicación encierran una infinidad de cuestiones y problemáticas que quedan por resolver. ¿Debemos tender hacia un lenguaje global? ¿Optar por aprender un idioma nuevo o limitarse a usar un traductor automático? ¿Omitir las haches y las tildes en un mensaje de texto para ahorrar tiempo? ¿Cómo hablamos y qué leemos? ¿Qué ejemplo damos a las generaciones venideras? Sí, son preguntas complejas. Y antes de remitir la responsabilidad a los gobiernos o a los profesores, debemos empezar por cambiar nuestra propia manera de actuar y de hablar. Creo que este es el consejo más valioso y universal que se puede extraer de Palabras vivas, palabras muertas.

Anuncios

One thought on “La importancia de un traductor: reseña de “Palabras vivas, palabras muertas” de Nora Gal

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s