La guerra y sus demonios: reseña de “Vida y destino” de Grossman

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Vasili Grossman, 1945 (photo: Keith Gessen)

La literatura que gira en torno a la represión estalinista halla su reflejo en un autor que del realismo socialista retornará al realismo crítico del siglo pasado- Vasili Grossman. El autor de Vida y Destino, que ha presenciado el infierno de Treblinka, que ha visto morir parte de su familia víctima de la guerra y el nazismo, se reencuentra con sus raíces; pero se descubrirá judío, como escribirá el poeta polaco de origen hebreo J. Tuwim, no por sangre que corre por sus venas sino por la que vierten los suyos. El holocausto retorna al escritor a los valores elementales de la arrumbada civilización judeo-cristiana.

El propio título en ruso sintoniza con el de Guerra y Paz. Más aún, una de las tesis de Grossman coincide con la de Lev Tolstói: la victoria en la guerra fue sólo posible gracias a la energía espiritual del pueblo. Grossman nos plantea las dudas que a un hombre le pueden asaltar situado ante la mirada de la muerte, de su conciencia. De la epopeya es importante subrayar la piedra angular del ideario de Grossman. Su fe apasionada en la vida: la vida sinónimo de libertad es la fuerza siempre renovada, inmortal, que impregna el arte del escritor. Rusia, tal vez en su crédula ceguera, se deja conducir por unos líderes que ignoran el elemento fundamental de la vida y consustancial al hombre. Y sin embargo, junto con el protagonista, el autor quiere creer que la libertad algún día regresará a Rusia.

Los temas de Vida y Destino -la libertad y el terror, las leyes de la guerra y la vida de una nación- giran en torno al conflicto central que consiste en la victoria de la nación y la victoria del gobierno. El enfrentamiento entre un hombre y el gobierno se entrevé en las preguntas que se plantean los personajes sobre la colectivización y el destino de los antiguos presos. Por primera vez se plantea la pregunta sobre la responsabilidad de una nación en cuanto a la participación en los crímenes de la historia.

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Portada de “Vida y destino”. Círculo de Lectores, Barcelona, 2007.

Es importante delimitar que para Grossman la vida consiste en la libertad y que la muerte es el exterminio gradual de la libertad. Por otra parte, el destino es entendido como símbolo de la necesidad, es decir, de la fuerza que está por encima del hombre. Esta fuerza representa el gobierno totalitario a la vez que el poder ilimitado de un dictador. Según Grossman las dictaduras tienen la misma influencia destructiva sobre el hombre, de esta forma saca a relucir la semejanza de dos regímenes totalitarios: el nazismo y el estalinismo.

A lo largo de la obra se desarrolla la idea de que la guerra sacó a relucir todos los problemas de la actualidad, no es únicamente una lucha de ejércitos, sino también el enfrentamiento de los distintos puntos de vista en lo que se refiere a la vida, el destino tanto de una persona en concreto como de una nación en general. El personaje de Krymov refleja las contradicciones y dudas existentes y evoluciona a lo largo de la obra finalmente arrepintiéndose de sus acciones y cambiando su postura en lo que se refiere a lo que estaba ocurriendo en el país. De su trágico destino, y de otros personajes, el autor culpa el gobierno totalitario que obligaba a las personas entrar en contradicción tanto con ellos mismos como con los que les rodeaban.

Vida y Destino es un reflejo de la filosofía de Grossman, cuyo héroe de la guerra es un hombre que se elevó por encima del miedo generalizado, superándolo. Y aun así conservó su individualidad y personalidad. Esta idea encuentra su reflejo en Grékov que representa no solo el ansia de la libertad a nivel nacional, sino en un plano mundial. El lugar de los hechos es de gran importancia, ya que Stalingrado es el símbolo de la libertad. No obstante, la ciudad también es el emblema del sistema del dictador, que con toda su esencia contradice al concepto de la libertad. Esta dualidad subraya la tragedia de la nación, que se ve obligada a llevar una lucha doble. Las contradicciones dentro del ejército, como podemos observar en la obra, no ceden en importancia al conflicto con el enemigo.

 

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