Engañar a la censura: crítica a la URSS en “Maestro y Margarita”

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PARTE II: LA LOCURA DE LOS ESCRITORES

A lo largo de las páginas de la novela Maestro y Margarita un lector atento encontrará otras múltiples referencias a la cruda realidad de los escritores. Veamos  algunos ejemplos: Joshuá Ga-Nozri ha sido condenado por la búsqueda y proclamación de la verdad absoluta, mientras que su adversario en la lucha por la salvación Bar-Rabbán- por haber asesinado a un guardia. Poncio Pilatos, al poner en libertad al segundo -al menos peligroso-, y al “lavarse las manos” nos puede llevar a la deducción de que se alude a que la palabra y el interesarse por la verdad es más peligroso y más castigable que un asesinato. Las continuas apariciones calificadas en el texto como misteriosas, desconocidas y mágicas de los papeles oficiales; los nexos y “contactos” que unen a todos aquellos que se ven afectados por Voland, el “ingeniero con pezuñas” –posible alusión a Stalin- son elementos que se vuelven tenues junto con otros tan llamativos como un gato parlante o personas que vuelan- influencias gogolianas que trataremos más adelante. No es de extrañar que Maestro mantenga una conversación con Iván el Desamparado sobre el mundo literario soviético hallándose en un manicomio (capítulo 13): ¿acaso se pretende que un enfermo mental diga cosas coherentes?

Merecen especial atención algunos capítulos, como por ejemplo el octavo, o diálogos del capítulo 24 en cuanto a menciones sobre la censura, el terror generalizado, los “soplos”, etc. ¿Es posible que estemos ante una alusión a Lubianka? La situación que se describe puede parecer grotesca, trágico-cómica e inverosímil. No obstante, un lector con conocimientos sobre el Poder soviético la encontrará verosímil: Koróviev se muestra totalmente convencido de que vendrán a detenerlos, o más adelante, afirma «con satisfacción –que- Si no existe el documento, no existe la persona».

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Por lo tanto, Bulgákov desmitifica no solo la época estalinista, sino también la época de Ga-Nozri, el trasunto de Cristo. En cuanto a ésta última, Alexandr Uzhánkov sugiere que el autor hace alusión a que la verdad histórica que aparece en los Evangelios ha sido manipulada, a la vez que rehace el saber apócrifo. Bulgákov humaniza a Cristo y al diablo, humanizando con ellos el Bien y el Mal concede a Iván –un individuo cualquiera- la libertad de elegir. Al verse obligado a elegir, el ser humano se enfrenta a dos fuerzas: la voluntad propia y el poder que ejercen sobre él las condiciones y circunstancias. P. A. Nikolaev señala que Joshuá ha sido capaz de vencer las circunstancias, no así Poncio Pilatos, ya que éste ocupa el cargo de procurador. La misma problemática la plantea Gógol en El Capote con el antes y el después de sufrir un individuo una metamorfosis social. Sin embargo, Bulgákov hace que esta superioridad posterior a la metamorfosis sea castigada por Voland, su Mefistófeles particular.

No puede pasar desapercibida la semejanza entre la conversación de Poncio Pilatos y Joshuá en Maestro y Margarita y la conversación del Gran Inquisidor y Cristo en Los Hermanos Karamazov de F. Dostoievski, cuyo personaje Iván es juzgado por un poder metafísico. Si de la obra de Dostoievski podemos deducir que la belleza salvará el mundo, en el caso de Bulgákov lo hará el amor personificado en la figura de Margarita. El amor desinteresado e incondicional es la clave para que el Bien triunfe sobre el Mal. El amor también está presente en la obra Fausto de Goethe, ya que «el principio ético del esfuerzo permanente junto con el “amor desde lo alto” –en el que está integrado el amor humano-femenino- contribuye a la salvación del protagonista» (Frenzel, 1980: 12), y es precisamente la alianza de Voland con Margarita lo que «crea el bien».

Con relación a la literatura griega, Marx hizo la observación en cuanto a la supervivencia de una obra artística más allá de sus condicionamientos históricos. No obstante, cabe preguntarnos si después de haber tenido conocimiento de la censura literaria en la URSS seguiría definiendo como “independiente” el desarrollo de una literatura del desarrollo histórico general. Ya que la censura supone la siguiente problemática: el momento y el lugar de creación de una obra normalmente difiere del momento y el lugar de su publicación y recepción.

A la hora de acercarse a una obra literaria como Maestro y Margarita es imprescindible conocer el contexto político y social. De esta manera resultará mucho más fácil trazar una línea de separación entre lo fantástico y lo real, aunque aquella realidad sea inverosímil. Según Marietta Chaudakóva el trasfondo que se puede entrever en las obras de Bulgákov son los impedimentos y obstáculos que un maestro se ve obligado a superar con el fin de llevar a cabo su obra. Si La guardia blanca puede interpretarse como un juicio contra el pasado de Rusia, en Maestro y Margarita Bulgákov le concede la opción de redimirse, la opción de elegir entre el Bien y el Mal.

Engañar a la censura: crítica a la URSS en “Maestro y Margarita”

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PARTE I: LOS MANUSCRITOS NO ARDEN

Resulta innegable la dificultad de crear que suponía para un escritor la censura en el régimen estalinista. Mijaíl Bulgákov no es ninguna excepción: según Vitali Shentalinski el Poder mostró su interés no solo por sus obras, sino también por su diario (Shentalinski 2006: 149-161). La noche del 28 de diciembre de 1924 Bulgákov confiesa tener miedo después de una lectura de Huevos fatales en casa de E. F. Nikítina, de que «estas proezas me hagan merecedor de ser enviado a uno de esos lugares no tan lejanos» (Shentalinski, 2006: 154). Según el periodista, Bulgákov destruyó su diario «después de que éste hubiera expiado su culpa durante más de tres años en la Lubianka» (Shentalinski, 2006:162).

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Cubierta del expediente secreto de Mijaíl Bulgákov

 

El aniquilar los manuscritos es una de las coincidencias que podemos encontrar entre el autor y el personaje de Maestro. El elemento autobiográfico, los motivos bíblicos, lo grotesco y lo fantástico suponen un continium en la producción literaria de Mijaíl Bulgákov. Alexandr Uzhánkov apunta a varias razones de porqué el personaje puede ser un reflejo del autor de la novela,-un hecho apoyado por múltiples estudiosos, entre ellos Marietta Chudakóva que estuvo trabajando con los manuscritos –o una parte de ellos- que no arden de Bulgákov. Uzhánkov, por otra parte, señala que aquello que estaba destinado a trascender independientemente de estar puesto por escrito o no, en Bulgákov está relacionado con el terror generalizado de la época soviética. Uzhánkov sugiere que el autor de Maestro y Margarita imita a Gógol- un escritor que temía a que Dios le castigara por cada una de sus palabras, según las enseñanzas de Matvei Konstantinovski-, los temores de Bulgákov eran más terrenales y estaban generalizados entre “los ingenieros del alma humana”.

En la introducción a la edición de Maestro y Margarita de Los Clásicos y Los Contemporáneos de 1988, P. A. Nikolaiev apunta a que «Maestro y Margarita es una crónica de carácter satírico de aquella vida de los años 20-30». Resulta sorprendente que los estudios, o, al menos, la bibliografía que ha sido consultada para este trabajo, mencionen una descripción satírica o grotesca de la sociedad de la época, y no hagan hincapié en las semejanzas que tiene la trama –o historias separadas, si se prefiere- con la censura literaria estalinista. Sin duda alguna la obra Maestro y Margarita tiene múltiples lecturas debido a su complejidad.

No obstante, esta complejidad era prácticamente exigida: cualquier tipo de “descripción satírica” para llegar al público lector tenía que ser indirecta. En el caso de Maestro y Margarita, a pesar de cumplir con esta premisa, la obra se publicó casi un cuarto de siglo después de la muerte de Bulgákov. De esta manera, al comenzar la lectura se exponen al lector dos claves: dos oponentes –un redactor y un escritor- mantienen un debate sobre la existencia de Dios. El personaje del escritor podría ser –desde nuestro punto de vista- el cuadro de un escritor soviético cualquiera. Y no solo porque un redactor le esté aclarando las ideas e ideales. En primer lugar el poeta, Iván Nikoláyevich Ponirev, lleva el nombre masculino más común en Rusia, como si con esto quisiera el autor subrayar una multiplicidad de casos semejantes- recurso utilizado también por Solzhenitsyn en Un día en la vida de Iván Denísovich. En segundo lugar es aún más llamativo su seudónimo: Бездомный, lo que en ruso significa “sin techo”, y en español lo ha suavizado Amaya Lacasa Sancha en la edición DeBolsillo, traduciéndolo como “Desamparado”. Por lo tanto, atendiendo a la jerarquía de la Unión de Escritores nos podemos preguntar si con este personaje Bulgákov pretendía hacer referencia a la situación de los poetas de la época. La crítica a la literatura producida en serie para las masas se entrevé también en el nombre de la asociación de literatos Massolit, cuya descripción trágico-cómica, dependiendo de lo que se conoce de aquella época- realiza el autor en el quinto capítulo.