Escritor se nace, no se hace: reseña de “Relatos tempranos” de Truman Capote

IMG_20160524_135441

 

“Y mientras la veía desaparecer, Teddy pensó en lo maravilloso que debía ser tener una madre como ella y un perro como Frisky. Oh, Jamie es un chico con mucha suerte, pensó.” Teddy, el protagonista del relato “Esto es para Jamie”, pronto cumplirá ocho años, la misma edad a la que su creador Truman Capote comenzó a escribir. Relatos tempranos (Anagrama, 2016) reúne 14 de unos veinte relatos, hallados durante el verano de 2014 de entre los documentos del Archivo Truman Capote de la Biblioteca Pública de Nueva York.

Capote, nacido en 1924 en Nueva Orleans, cultivó la escritura desde muy joven, debutando con su primera novela Otras voces, otros ámbitos a los 24 años. “Sabíamos que Capote contó que a los nueve o diez años ya había tomado la decisión irrevocable de convertirse en escritor, y que desde los ocho años se pasaba las tardes frente a la máquina de escribir, pero no esperábamos que la mayor parte de sus obras de juventud fueran tan maduras. Maduras desde un punto de vista dramatúrgico y lingüístico, pero también sentimental; con gracia en el tono y, si es que existe tal cosa, repletas de inteligencia emocional”, afirma en el epílogo Anuschka Roshani. Esta característica de inteligencia emocional con la que la editora de Kein & Aber define la narrativa de Capote, y que es tan conocida por los lectores de A sangre fría (1966), se erige inherente al escribir capotiano en esta colección de Relatos tempranos.

Gracias a la inteligencia emocional, el jovencísimo autor es capaz de relatar la realidad de sus personajes, y desde esa realidad relatada conducir al lector a intuir la realidad deseada de éstos. La amistad anhelada se deja entrever en la desconfianza que define la relación de Tim y Jake; la humanidad y el sacrificio personal de una persona antipática se manifiestan en el momento más inesperado, y ¿quién le iba a decir a la cocinera Lucy que sería en plena Nueva York dónde descubriría su amor incondicional por sus raíces sureñas? Se trata de relatos cortos de una extensión aproximada de unas diez páginas, en las que se desenvuelven historias e incluso vidas mucho más profundas de lo que sugiere su modesto volumen. Las narraciones muestran una capacidad de observación casi sobrenatural, que Capote empleó en su labor periodística y años más tarde se materializó en A sangre fría. Las historias captan la atención del lector al instante: el autor irrumpe en el transcurso de la vida de sus personajes en un momento crucial para el desarrollo de sus personalidades. Con sumo cuidado y sensibilidad artística son elegidos los objetos y atributos que definen el carácter de los protagonistas, de modo que con una breve descripción el lector puede no solamente perfilar los rasgos del personaje, sino colorear su personalidad.

En Relatos tempranos encontramos temas y motivos que caracterizarán la producción literaria de Truman Capote en la edad más madura. Incluso un recurso tan peligroso como son los reflejos autobiográficos en la narrativa, a los que recurre desde sus primeros contactos con la pluma, es llevado con suma destreza a lo largo de toda su carrera. El autor da vida a sus personajes desde el conocimiento y el autoconocimiento como, por ejemplo, a Teddy- el chico que protagoniza “Esto es para Jamie”. Truman y Teddy no solo comparten la edad, sino también la ausencia del amor maternal y la exclusión del núcleo familiar. Y si en sus comienzos Capote expresó el anhelo de la figura materna con “Teddy pensó en lo maravilloso que debía de ser tener una madre como ella”, años más tarde, su madre –Lillie Mae Faulk- le servirá de inspiración para crear a Holly Golightly, la protagonista de Desayuno en Tiffany´s (1958).

Hilton Als ve al joven Truman Capote como a un “espiritual niño desvalido sin domicilio fijo digno de ese nombre”, que “encuentra su punto de enfoque, o acaso su misión: articular todo aquello que se sociedad y circunstancia no habían descrito hasta entonces, en especial la transitoriedad, y esos momentos de amor heterosexual o de recluido, silente homoerotismo, que segregan a las gentes, a unas personas de otras.” Capote, que escribe sobre el aislamiento, la segregación racial y el rechazo, junto con su amiga de la infancia Harper Lee se erigen como los autores que cultivaron la literatura de la marginalidad.

Pocos descubrimientos tardíos de una producción literaria desconocida han sido tan fructíferos y esclarecedores como el de la caja con el nombre “High School Writings” del ArchivoTruman Capote. La asombrosa madurez y el lúcido juicio de un joven que escribe desde la marginalidad no pueden dejar indiferente a los lectores. Capote es un autor de narraciones realistas, que aun prestando mucha importancia a la verdad, concibe la escritura como un modo de falsear la realidad: “darle un poco de vida”, como lo llama en Autorretrato (1972). La colección de Relatos tempranos demuestra, que esta capacidad creadora de vida es innata en Truman Capote, que como un auténtico showman no deja de maravillarnos incluso 32 años después de su muerte.

Anuncios

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s